viernes, 18 de febrero de 2011

TODOS LOS CAMINOS ME LLEVAN HACIA ÉL (VII)

Nada más acabar el estupendo desayuno llamo a recepción para que me pidan un taxi, luego me pego una ducha rápida, me visto y bajo al vestíbulo, me voy a la entrada y me subo en el taxi que me está esperando para llevarme a casa. 
Cuando llego es casi la 13:00, una hora perfecta porque mis padres no están en casa y no me van a ver llegar con el traje de fiesta. Me subo a mi habitación, me pongo el pijama y me meto en la cama a dormir un rato y a esperar a que lleguen mis padres y me despierte mi madre para comer como tantas veces lo ha hecho después de un día de fiesta. 
Pasaron los días sin saber nada de él, no me hizo ni una llamada, y yo tenía miedo de hacerla y que se descubriese el pastel y así llego el día de Nochevieja. 
Ese día comí con mis padres y luego me eche un rato la siesta y tuve un sueño estupendo, soñé que pasábamos los dos solos la Nochevieja en el mismo hotel que pasamos la Navidad y me desperté sudando tanto, del calentón que tuve con el sueño, que no tuve más remedio que pegarme una ducha. 
Habíamos quedado en casa de Mario a las 21:30 para tomar algo antes de cenar por lo que pasadas las 20:00 me dispuse a arreglarme. Me peiné y me maquillé tranquilamente, sin prisas y a continuación me puse mi vestido dorado con unas sandalias también doradas. Para finalizar me puse la gargantilla y el anillo y bajé al salón para unirme a mis padres e ir los 3 juntos a la fiesta. 
Como la casa de Mario y Blanca estaba en la misma urbanización, no muy lejos de la nuestra y aun era temprano, decidimos ir dando un paseo.
Llegamos justo a las 21:30, llamé al timbre y al verme la mano me acordé de la última vez que estuve allí y de lo nerviosa que estaba al hacer el mismo gesto, pero en ese momento estaba más tranquila, aunque no mucho más, porque sabía, que aunque estuvieran Blanca y Pedro, Mario no dejaría de mirarme. 
Tardaron un poco en abrirnos y podíamos oír que había mucho jaleo dentro, como si hubiese mucha gente y al parecer sí que la había, porque cuando nos abrieron pude ver a un grupo de personas riéndose a las que no conocía de nada pero que al parecer mis padres si conocían porque se fueron hacia ellos directamente dejándome sola en el centro del recibidor. Paso apenas un minuto hasta que alguien conocido se acercó a saludarme, pero me pareció una eternidad. Fue Pedro quién vino a salvarme y después de un año sin verle apenas le reconocí, se notaba que había hecho bastante ejercicio y estaba muy moreno. 
P: Hola Lucia, ¿ya no saludas a los viejos amigos? 
L: ¿Qué?, ah, hola Pedro, no te había reconocido 
P: ¿Tanto he cambiado? 
L: Pues sí, estas más fuerte y más moreno. 
P: Me alegro muchísimo de verte 
L: Y yo 
P: Mi madre me llamo para preguntarme si iba a pasar la Nochevieja con ellos, y en principio no iba a venir, pero en cuanto me dijo que ibas a venir ni me lo pensé 
L: ¿Y eso por qué? 
P: Porque te he echado mucho de menos, no debí cortar nuestra relación así después de tanto tiempo. 
L: No fue una decisión solo tuya, sino que lo decidimos ambos 
P: Me refiero a que desde que dejamos de salir no hemos vuelto a vernos y ha sido por mi culpa 
L: ¿Por qué dices eso? 
P: Porque te he estado evitando 
L: ¿Por? 
P: Porque al poco tiempo de romper me di cuenta que seguía queriéndote y que no iba a poder vivir sin ti, pero como sabes lo cabezota que soy, en vez de volver y hablar contigo de ello, no quise echarme atrás y decidí olvidarte y para ello no tenía que volverte a ver.
L: Pero hoy estas aquí 
P: Sí, estos días se me estaban haciendo muy duros porque me acordaba mucho de ti, de tantas Navidades que habíamos pasado juntos y te echaba mucho de menos y por eso cuando me dijeron que vendrías ni me lo pensé. 
L: ¿No tienes a ninguna chica esperándote por ahí? 
P: No, conozco a muchas chicas pero… 
Justo en ese momento apareció su madre para que le hiciera alguna cosa y me quedé sin saber lo que me iba a decir. No podía creer lo que Pedro me acababa de contar, pero que podía hacer yo, sí, aún le quería, pero también quería a Mario y todo acababa de empezar. ¿Quería a Pedro aún lo suficiente para volver con él y olvidarme de Mario? o por el contrario ¿quería más a Mario y no quería separarme de él? Estaba en un dilema pero me dije que no era el momento de ponerse a pensar en ello, que había ido esa noche allí a pasármelo bien y no quería que se estropease. Vi a mis padres en el salón y me acerqué a ellos mientras miraba en todas direcciones buscando a Mario, pero no le vi, pensé que estaría ocupado con otros invitados y me olvidé por un rato de él y me puse a cantar y bailar con mis padres hasta que nos avisaron que la cena estaba lista. 
Fue increíble, yo pensaba que íbamos a ser solo los 6, es decir, Mario, Blanca, Pedro, mis padres y yo, pero éramos 20 personas y hasta teníamos camareros para servir la comida como si estuviéramos en un restaurante. 
Al entrar al comedor con mis padres fue cuando vi a Mario y noté como me daba un vuelco el corazón y comenzaba a latir más rápido y Mario nada más vernos se acercó hasta nosotros para darnos la bienvenida y cuando fue a darme dos besos me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo que hizo que me tambalease y me echara en sus brazos sin querer y al acercarse a mi cara me dijo muy bajito en cada oído: “Gracias por venir” y “tenía tantas ganas de verte” y después de eso nos acompañó hasta nuestros asientos y resultó que estaba sentada a la derecha de Mario, que presidía la mesa con Blanca en el otro lado, y justo enfrente de mí estaba sentado Pedro y a su izquierda mi madre y a mi derecha mi padre. Nos habían sentado a un hombre y una mujer respectivamente hasta completar los 20 asientos, como manda el protocolo. Antes de comenzar a servir la cena Mario tomó la palabra e hizo su primer brindis de esa noche. 
M: “Levanto mi copa ante mi familia y mis amigos para dar las gracias por el estupendo año que hemos tenido y que acabara en poco tiempo. Espero que hayáis tenido un año pleno de alegrías y que estas hayan superado a las tristezas. No le puedo pedir más a esta noche ya que tengo conmigo a mis seres más queridos; a mi mujer Blanca, a la que quiero con locura y a mi hijo Pedro, al que últimamente veo poco y que habrá que solucionarlo. Gracias por estar aquí. Va por todos ustedes. Salud.” 
Todos: “Salud” 
A continuación tomó Blanca la palabra y: 
B: Como ha dicho Mario estamos muy agradecidos por vuestra compañía. Hace muchos años que nos conocemos y nunca antes habíamos pasado juntos una Nochevieja y cómo quería que esta fuera especial he querido reuniros a todos bajo el mismo techo. Seguidamente nos servirán la cena pero será algo especial. Lorenzo nuestro maître de esta noche os lo explicara. Lorenzo, por favor. 
Lo: Por supuesto señora. Buenas noches señoras y caballeros. Primero desearles una agradable velada y a continuación explicarles como va a ser la cena de esta noche. La señora ha pedido que se preparasen dos menús diferentes para esta noche y como son 20 personas, hay 10 platos de cada uno. En esta bandeja llevo 20 sobres, 10 con el nº 1 y 10 con el nº 2. Cada uno de ustedes cogerá uno y lo abrirá. Según el nº que les haya tocado, así será su cena. ¿Por quién empezamos? 
M: Que empiece la benjamina y que siga por su derecha. Lucia, escoge un sobre por favor. 
L: Sí, como no. A ver qué nº tiene. Tiene el 1. 
Lo: Pues le ha tocado el menú nº 1, pero no sabrá que lleva hasta que se lo traigan. Siguiente por favor. 
Fueron cogiendo uno a uno los sobres hasta que llego Lorenzo a Mario y solo quedaba un sobre y contenía el nº 2. 
Los menús eran estos: 
Menú 1: 

     * Ensalada de Vieiras y Gulas con Escalonias 
     * Ostra de la isla de Oléron en Champagne 
     * Medallones de Solomillo con Frutos Exóticos a la Trufa 
     * Lubina con vieiras y ceniza de puerro 
     * Sabayón de amaretto con helado de especias, cerezas marinadas y mazapán de pistachos 
     * Vinos blanco, rosado y tinto Viña Pardilla (Bodegas Vela Entrena, D.O. Madrid) 
     * Cava Requiebro (Bodegas Vela Entrena, D.O. Madrid) 
     * Champagne Dom Pérignon 

Menú 2: 

     * Vieira con flan de su coral 
     * Langostinos con Setas y Escalonias al Vino Blanco 
     * Láminas de ciervo lechal con nueces, alcachofas y trufa negra 
     * Lenguado con erizos de mar y boletus edulis 
     * Nidos Navideños de Melocotones con Ciruelas Oasas y Orejones 
     * Vinos blanco, rosado y tinto Jesús Díaz (Bodegas Jesús Díaz S.L., D.O. Madrid) 
     * Espumoso Rosado Brut Nature Jesús Díaz (Bodegas Jesús Díaz S.L., D.O. Madrid) 
     * Champagne Moët & Chandon 

Una vez elegidos los menús comenzaron a servirlos y seguidamente nos pusimos a cenar. Todo estaba delicioso aunque apenas probé nada porque estaba más pendiente de Mario que de comer y a la que me descuidaba un momento ya me habían cambiado el plato. 
Estábamos tan juntos en la mesa que me vino de perlas y más de una vez metí mi mano izquierda por debajo del mantel hasta llegar a su pierna y la acariciaba hasta que él bajaba su mano y se encontraba con la mía y nos quedábamos, así con las manos unidas, quietos durante algún tiempo. Cuando llegamos al postre eran pasadas las 23:30 y empezaron a traer el cava, el champán y las uvas

0 comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

 
;