Eran alrededor de las 22:30 y lógicamente no había nadie. Mario abrió la puerta de entrada y la volvió a cerrar, y nos dirigimos a su despacho sin encender las luces por el camino. Ambos nos sabíamos el camino de memoria, él por ser su clínica y yo por haber ido muchas veces con Pedro.
En su despacho no tenía más que un butacón, pero en la sala de espera había un amplio sofá que nos vino de perlas.
Nada más llegar a la sala comenzamos a besarnos apasionadamente y a quitarnos la ropa uno al otro. Cuando estábamos completamente desnudos comenzó a besarme por todo el cuerpo y a continuación me tumbó en el sofá, me abrió las piernas y se puso a lamerme el pubis, luego me abrió los labios de la vagina y empezó a explorar con la lengua, no se dejaba ningún recoveco sin lamer y siguió con la entrada de la vagina y me metió la lengua dentro.
Me estaba haciendo gozar de placer, era increíble lo que estaba sintiendo, me estaba llevando al éxtasis. No pude más y me corrí en su cara, fue un orgasmo brutal.
A continuación subió hasta mi boca y continuó besándome en los labios y fue cuando yo entré en acción.
Le empecé a acariciar por todo el cuerpo hasta que llegué hasta su miembro, el cual tenía una erección considerable, comencé a masturbarle con una mano, a tocarle los testículos con la otra y a lamerle el glande.
Un poco después dejé las manos quietas y me lo metí en la boca y me puse a chupárselo como si fuera un chupa-chus.
Mario jadeaba de placer, se notaba que le gustaba la felación y continué con ella hasta que me dijo que parara porque si no se iba a correr y no quería hacerlo solo, quería correrse al mismo tiempo que yo y dentro de mí, entonces le hice caso y paré.
Me cogió con ambas manos por la cabeza y me levantó hasta poner mi boca a la altura de su boca y me besó en los labios tan dulce y delicadamente como nadie lo había hecho antes y siguió besándome por toda la cara mientras me iba tumbando boca arriba en el sofá.
Se puso encima de mí y mientras seguía besándome empezó a acariciarme los pechos muy suave y lentamente. Tenía los pezones tan tiesos que parecían unos pitones y le debieron de gustar, porque dejó de besarme y comenzó a lamérmelos mientras con su mano seguía acariciándome en dirección a mi pubis y cuando llego a su destino introdujo un dedo entre los labios de mi vulva y alcanzo mi clítoris y comenzó a hacer círculos alrededor de él para masturbarme y enseguida me puse a dar gemidos de puro placer. Se notaba que sabía lo que hacía por que cuando estaba a punto de tener un orgasmo paro de repente y me dejó a las puertas, pero a continuación pasó a mi vagina y me introdujo dos dedos y comenzó a follarme con ellos muy despacio.
No sabía porque, pero en vez de producirme placer me estaba produciendo dolor, se lo dije y le pedí que parase y así hizo.
Volvió a besarme en los labios y noté que ponía su erecta polla dentro de mi vulva y me acariciaba con ella el clítoris, e igual que antes, cuando estaba al borde del orgasmo paró y la llevo a la entrada de la vagina para penetrarme.
Noté como su glande rozaba alrededor de la entrada de la vagina, entraba un poquito y volvía a salir.
Fue en ese mismo instante en él que fui consciente de lo que estaba haciendo y de lo que iba a ocurrir a continuación. ¡Iba a ser poseída por primera vez y lo iba a hacer el hombre del que estaba enamorada en ese momento! Fue entonces cuando me entró miedo. ¡La primera vez! Tenía que decírselo, tenía que saber que era virgen, no quería que me hiciera daño y estropear la estupenda velada que estaba pasando.
L: Mario
M: Dime
L: Espera un momento
M: ¿Qué pasa?
L: Tengo algo que decirte primero
M: Dime
L: Quiero que sepas que es la primera vez que lo voy a hacer
M: ¿Quieres decir que nunca has…
L: No
M: ¿Ni siquiera con Pedro?
L: No
M: ¿No me digas que Pedro y tú no habéis tenido sexo en estos años?
L: Sí, ha habido sexo entre nosotros pero no hemos llegado a hasta el final, a la penetración.
M: ¿Por qué?
L: Porque no estaba preparada
M: Y ¿ahora sí?
L: No sé si estaré preparada, pero me siento muy segura y muy a gusto contigo.
M: ¿Tienes miedo por si duele?
L: Sí, pero confío plenamente en ti, sé que no me harás daño
M: Bien entonces relájate y sigue confiando en mí, haremos que sea una experiencia inolvidable
L: De acuerdo
Esta vez no se tumbó encima de mí, sino que me abrió las piernas y se puso de rodillas justo enfrente de mí. Me dijo que respirase hondo y que me relajara y llevo su polla hacia mi vagina e introdujo el glande, lo dejó unos segundos y lo sacó. Lo repitió un par de veces y luego aumento el ritmo pero no lo introdujo más. Me estaba produciendo un placer inmenso y me puse a pensar que si la puntita me producía ese placer que sería cuando la tuviera toda dentro.
Unos minutos después me dijo que iba a introducirla un poco más y así lo hizo, me preguntó que si me dolía y le dije que no, que al contrario, que me estaba encantando. Al igual que antes la metía y la dejaba unos segundos y luego aumentó el ritmo.
Estaba pasándomelo tan bien y estaba tan caliente que no pude más y le pedí que me la metiera entera y me preguntó que si estaba segura y le conteste que sí, que notaba como si tuviera un vacío y tenía que rellenarlo con algo y ese algo era su tremenda polla.
Entonces me volvió a decir que respirase hondo y me la introdujo hasta el fondo y noté tal placer que tuve un orgasmo tremendo del que no tuve ningún tipo de control.
L: Acabo de tener un orgasmo increíble.
M: Ya me he dado cuenta
L: ¿Cómo?
M: Has estremecido todo el cuerpo, eso significa que ha sido inmenso.
L: Ya lo creo. La verdad es que ha sido una sensación indescriptible cuando ha entrado hasta el final, me ha llenado por completo.
M: Lo sé y ahora voy a hacer que tengas unos cuantos más si quieres
L: Claro que sí, y ¿tú?
M: Estoy a puntito, pero aún puedo aguantar un poco. Cuando vayas a tener un orgasmo avísame para poder corrernos juntos
L: Lo haré
Y ya lo creo que me hizo tener más orgasmos, perdí la cuenta. La mayoría eran de poca intensidad pero aún así muy placenteros pero tuve 2 muy largos e intensos.
Después de un buen rato de follar cambiando de posición varias veces, me dijo que estaba a punto de correrse, que no iba a poder aguantar más. Me encontraba subida encima de él, cabalgando sobre su polla y justo en ese momento estaba comenzando a tener un orgasmo y le dije que continuase que también estaba a punto y que lo tendríamos juntos y fue tan intenso que nos pusimos a gritar de puro placer. Finalmente nos quedamos dormidos tumbados en el sofá, empapados en sudor, abrazados el uno al otro y con una sonrisa de oreja a oreja.
Me desperté al rato sin saber exactamente donde estaba pero al notar sus brazos alrededor de mí lo recordé todo. Acababa de pasar el mejor cumpleaños de mi vida con la persona a la que más quería en ese momento de mi vida y sabía que no lo había soñado porque notaba su respiración en mi pelo. Deseaba que ese momento no acabase nunca por lo que no me moví lo más mínimo y seguí disfrutando de su contacto hasta que me quedé de nuevo dormida.
Cuando me volví a despertar eran las 6 de la mañana y en una hora tenía que salir hacia la facultad. Tenía que ir, aunque solo quedasen 3 días de clase no podía faltar porque seguían adelantando materia.
Desperté a Mario, nos vestimos, me llevó a casa, me dio un beso de despedida en el coche y ahí acabó la celebración de mi 19º cumpleaños y que nunca olvidaré.
Nos volvimos a ver el jueves en la cena que celebraba el grupo de lectura por Navidad pero nos comportamos como siempre, como si no hubiera pasado nada dos días atrás.
Durante la fiesta que hubo después de la cena, logré llevarme a Mario a un lugar apartado para despedirme de él porque pensaba que no iba a volver a verle hasta después de Reyes.
L: Por fin puedo estar contigo un momento.
Y nos besamos como si hubiera pasado mucho tiempo desde la última vez que nos habíamos visto
M: Llevo toda la noche esperando esto, no veía el momento de poder estar un instante a solas y besarte.
Y nos volvimos a besar pero ahora más dulcemente.
L: Solo quería desearte que pases unas buenas navidades y una buena entrada y salida de año.
M: Y ¿por qué lo haces tan pronto? aún estamos a 19, quedan unos cuantos días hasta Navidad.
L: Pues porque hoy es el último día que se reúne el grupo hasta después de Reyes y no voy a tener ninguna excusa para verte.
M: ¿Cómo que no? claro que la tienes.
L: ¿La tengo?
M: Sí
L: Y ¿cuál es?
M: Pues que vas a pasar la Nochevieja en mi casa
L: ¿Qué?
M: Pues eso, voy a invitar a tu familia a pasar la Nochevieja en mi casa.
L: ¡No me lo puedo creer! ¿Me estas hablando en serio?
M: Sí
L: Y ¿cómo se te ha ocurrido tal cosa?
M: Quería pasar el fin de año contigo y como otros años has venido a cenar como novia de Pedro, este año, como ya no lo eres, me parecía un poco raro el invitarte a ti sola, por lo que he pensado que lo mejor sería invitaros a los tres. Ya sé que no estaremos solos, pero al menos estaremos juntos, como hoy.
L: Será un placer pasar otra Nochevieja contigo, aunque sea con tu familia y acompañada de mis padres. Espero que no rechacen la invitación
M: Eso espero, ahora bésame de nuevo y volvamos a la fiesta no nos vayan a echar de menos, se pongan a buscarnos y nos vean.
Nos besamos y volvimos a la fiesta.





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