Pasaron los días y llegó el día de Nochebuena, que cómo todos los años, lo pasé con mi familia en casa de mis abuelos, al igual que la Navidad.
El día de Navidad a media mañana sonó el teléfono y al ir a cogerlo vi que llamaban desde la casa de Mario, pero se me hacía un poco raro que me llamase él, así que supuse que era Pedro para felicitarme la Navidad pero cuál fue mi sorpresa al descolgarlo y oír la voz de Blanca, la madre de Pedro.
L: ¿Sí?, ¿dígame?
B: Hola Lucia ¡Feliz Navidad!
L: ¡Feliz Navidad Blanca! ¡Qué alegría oír tu voz!,
B: Claro, claro, con eso de que ya no sales con Pedro, has olvidado a los demás y ya no nos vienes a ver.
L: Tienes razón, hace tanto que no voy por tu casa, lo siento, uno de estos días me paso, tomamos café y charlamos un rato.
L: Tienes razón, hace tanto que no voy por tu casa, lo siento, uno de estos días me paso, tomamos café y charlamos un rato.
B: Pues, ¿qué te parece esta tarde? y así celebramos la Navidad. No te preocupes, no estará Pedro.
L: Si no me preocupa, no dejamos de salir porque nos peleáramos, sino porque ya no había nada en común entre nosotros, estaba cambiando nuestra visión de la vida y quedamos, como lo que siempre habíamos sido, buenos amigos.
B: Pero hace mucho que no os he visto juntos.
L: Sí, tienes razón hace mucho tiempo que no nos vemos y es porque ha cambiado el rumbo de nuestras vidas y ya no navegan en la misma dirección, pero no me he olvidado de vosotros.
B: A Mario ya sé que le sigues viendo en el grupo de lectura, pero a mí me has dejado totalmente de lado.
L: Pues esta tarde me paso a verte y te cuento todo lo que ha pasado en mi vida desde que dejé de salir con Pedro.
B: Vale, te espero sobre las 17:00, además tengo que pedirte algo que luego te contaré. Hasta luego.
L: Hasta luego.
Después de comer con mi familia, me fui a la casa de Pedro. Cuando llegué a la puerta y me dispuse a llamar al timbre vi que mi mano estaba temblando a causa de lo nerviosa que estaba por encontrarme por primera vez con Blanca después de haber acabado mi relación con Pedro, su hijo y haber empezado con Mario, su marido, cosa que ella no sabía lógicamente.
Intenté serenarme un poco para que Blanca no se diera cuenta de mis nervios y no me preguntase nada. Cuando me tranquilice llamé al timbre y la misma Blanca abrió la puerta, nos saludamos con dos besos, me invitó a entrar y me dijo que el café estaba recién hecho.
Mientras tomábamos café le estuve contando a grandes rasgos todo lo que me había pasado desde que dejé de salir con Pedro, omitiendo, claro está, la celebración de mi último cumpleaños, y luego, como suele pasar, nos pusimos a recordar las trastadas que hicimos Pedro y yo cuando éramos pequeños y cuando llegó Mario nos encontró a las dos desternilladas de risa recordando un día de verano que hizo tanto calor y que el agua de la piscina estaba tan caliente que hacía más calor dentro que fuera y no se nos ocurrió otra cosa que asaltar las neveras de nuestras casas, sacar todo el hielo que había en ellas y echarlo dentro de la piscina para que se enfriase el agua y así quitarnos el calor que teníamos y al recordárselo a Mario acabamos los 3 partiéndonos de risa.
Tardamos un poquito en serenarnos y cuando lo hicimos…
M: Tengo algo guardado para ti que quería haberte dado hace unos días
Y se fue a por ello.
L: ¿Algo para mí? ¿Tú sabes de qué se trata?
B: Sí
L: Y ¿qué es?
B: Ahora lo veras
L: Y ¿por qué no me lo has dado tú?
B: Porque como yo no te he visto hace tanto tiempo y Mario te ve en la reunión de lectura pues se supone que tenía que habértelo dado hace unos días
M: Aquí estoy, toma, es de parte de los dos, aunque se supone que tenía que habértelo dado el día 17 por tu cumpleaños, pero se me olvido. ¡FELIZ CUMPLEAÑOS LUCIA!
B: ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!
L: Muchas gracias, no me puedo creer que os acordaseis.
B: No podíamos olvidarlo, han sido muchos cumpleaños juntos, aunque haya sido el primero que no pasas con nosotros no teníamos por qué no felicitarte. Espero que te guste.
M: Bueno, ábrelo de una vez a ver si te gusta.
Abrí el regalo y resultó ser una gargantilla con forma de serpiente
L: ¡Es preciosa!, me encanta, no sé qué decir.
M: No digas nada, solo póntela y disfruta de ella.
B: Había tres razones para hacerte venir esta tarde a casa.
L: ¿Tres razones?
B: Sí, la primera era que hacía mucho tiempo que no te veía y quería saber algo de ti.
L: Entonces ya lo hemos solucionado.
B: Sí
M: La segunda era darte tu regalo de cumpleaños ya que a Mario se le olvido.
L: Y ya me lo has dado, muchas gracias de nuevo. Van dos de tres, y ¿cuál es la tercera razón?
B: La tercera es invitarte a ti y a tus padres a pasar la Nochevieja con nosotros.
L: ¿Estas hablando en serio?
M: Sí, nos hemos enterado que tus padres no se van a Suiza a pasar la Nochevieja como todos los años para que no la pases tú sola.
L: Sí, no se van, han decidido quedarse a pasarla conmigo ya que es el primer año que no la iba a pasar aquí con vosotros y Pedro.
B: Entonces hemos pensado que sería buena idea que la pasáramos los 6 juntos como buenos amigos.
L: ¿Los 6? ¿Pedro también estará?
M: Sí, ¿supone algún problema para ti?
L: No, ninguno, es que hace tanto tiempo que no le veo por el barrio que se me hace raro el pensar que aún vive aquí.
M: Pues sí va a estar y además cuando le he comentado lo que pensábamos hacer se ha alegrado mucho y enseguida a dicho que sí, que os invitásemos sin más tardar.
L: Pues me voy a casa a decírselo a mis padres cuanto antes pero no creo que pongan ningún problema en pasar aquí la Nochevieja, pero antes de irme quería preguntarte algo Blanca.
B: ¿Tú dirás?
L: Cuando hemos hablado esta mañana me has dicho que me tenías que pedir algo, ¿a qué te referías?
B: Al día de Nochevieja.
L: Ah, vale, entonces me voy ya.
B: Dame un beso antes de irte
L: Claro, como no
M: Yo quiero uno también
L: Sí, por supuesto. Bueno pues adiós y en cuanto me digan algo mis padres os lo comunico.
Y me fui a mi casa y tuve suerte porque cuando llegue acababan de llegar los dos, les comente lo que me habían propuesto y no tardaron mucho en decidirse. Dijeron enseguida que sí, ya sabía yo que no iban a poner ninguna pega, les apetecía tan poco como a mí pasar los 3 solos la Nochevieja, ya que estaban acostumbrados a pasarla con mucha gente en el hotel de Suiza.



0 comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.